martes, 23 de agosto de 2011

Septiembre recibe una carta de cumpleaños  

Se acerca Septiembre y no dejo de pensarte. Las palabras han escapado de mi boca, se han desvanecido de mis manos. En realidad no tengo nada que decirte, he dado lo nuestro por terminado, solo espero que esta vez no ententes pegar los añicos que deje a mi paso .
Te amo. Lo sabes y lo siento tan, tan dentro.
Chinkii 

miércoles, 17 de agosto de 2011


Cuando de morir con el corazón completo se trata, muy pocos son los afortunados.

Amanda lo robó todo, lejos de conformarse con los placeres de mi cuerpo, se apropio de mis pensamientos, caló en lo profundo de mis huesos y se llevó aquello que nunca me atreví a ofrecer.
Para la gente soy un desalmado sin corazón, pero parecen olvidar que alguna vez lo tuve, hasta que una zorra lo hizo añicos.
Tenia que pagar por ello.
Chinkii

Bam Bam. Punto. 

martes, 16 de agosto de 2011

martes, 9 de agosto de 2011

Eres una calamidad. Nunca te decides a fondo. Quieres y no quieres. Eres y no eres. ¿Crees que siendo así ya basta? Siempre hay que jugársela. No importa ganar o perder. Pero tú quieres ir a lo seguro. El camino más fácil. Y ahí está el peligro. Porque en ese estira y encoge, te quedas en el aire, sin saber que hacer, sin saber lo que eres y, lo que es peor, sin saber lo que quieres.
"La noche de los asesinos" -José Triana-

viernes, 5 de agosto de 2011

jueves, 28 de julio de 2011

Te tranquilizaban mis sonrisas


Yo te miraba mientras terminaba de untar la última tostada con mantequilla fresca y luego te relamias las puntas de los dedos. Me observabas con los ojos entrecerrados, con el miedo en los párpados hinchados, con la sequía de amor en las ojeras púrpuras ¿Ya no me quieres? e preguntabas incesante.
Yo miraba por debajo del pliegue que entre abría tu falda y asentía con una sonrisa una y otra vez. Ya no me interesaba nada de ti. Ni siquiera tu carne. 
La violencia y los celos nos habían carcomido el amor y ya no teníamos nada que entregarnos.Tu continuabas en la insistencia, esperando encontrar de nuevo el amor por mí en una lata de conserva, quizás en alguna de la despensa. Yo sabía que te odiaba con todas mis fuerzas; tantas, que tenia ganas de matarte allí mismo. Con el untador de mantequilla. 
Chinkii